Historia

La antigua Fortaleza de Humaitá se construyó en la margen oriental del río Paraguay, unos 430 km al sur de Asunción, y fue mandada a fundar por la Gobernación del Paraguay en febrero de 1778 —ya había subordinado las zonas misioneras entre el Tebicuary y el Paraná— en territorios litigiosos con la Tenencia de Gobierno de Corrientes que dependía de la Gobernación de Buenos Aires —también se había quedado con la mayor parte de Misiones, además de sus dependencias como la de Santa Fe, la de Montevideo, Banda Oriental y la de Malvinas— que en su conjunto y sumados a los territorios de la Gobernación de Santa Cruz de la Sierra con los subordinados de Moxos y de Chiquitos, la de Charcas o Alto Perú y la Gobernación del Tucumán con el Corregimiento de Cuyo, habían conformado al nuevo Virreinato del Río de la Plata desde fines de 1776.

Debido a la fundación de esta fortaleza, el nuevo virrey Juan José de Vértiz y Salcedo ordenó, el 9 de noviembre de 1779, que el límite de la de Corrientes y la del Paraguay fuera el arroyo Hondo ubicado al sur de Huamitá, mediando así en la disputa por las tierras entre los ríos Tebicuary, Paraguay y Paraná, y dividiendo en dos al territorio en litigio. El Fuerte de Curupayty en el paso homónimo, alrededor de 5 Km al sur de Humaitá, comenzó a construirse en el citado año cuando Corrientes se hizo cargo del área, aunque luego de la Revolución de Mayo de 1810, fuera mandado a ocupar por el gobernador realista del Paraguay, Bernardo de Velasco, llevando el límite por el sur, al río Paraná.

Casas antiguas en Humaitá.

Una vez liberada del Reino de España en 1811, confederada con las Provincias Unidas hasta 1814, provocando su aislamiento, y por fin declarada la independencia formal como la República del Paraguay con respecto a la Confederación Argentina, el 25 de noviembrede 1842 y reconocida por esta última, el 17 de julio de 1852, Humaitá siguió el camino de esta nueva república, y ya en el contexto de la Guerra de la Triple Alianza (1864- 1870), esta fortificación controlaba el acceso por vía fluvial a la capital, constituyéndose en el más poderoso y temido complejo de defensa paraguayo. Estas fortalezas servían para contener a los malones de aborígenes guaycurúes y vigilar las naves que remontaban o descendían por el río Paraguay.

El sistema defensivo de Humaitá, continuado y engrandecido por Carlos Antonio López, estratégicamente dominaba una cerrada curva del curso del río, contituyéndose en una serie de defensas, tanto por tierra como en el margen opuesto del río. Además dos muros con casamatas pesadamente artilladas, contaban con cuarteles de tropa de oficiales, depósitos de municiones, boca de guerra, oficinas, iglesia, cementerios y pantanos en el área de circulación, protegida por kilómetros de trincheras. En el lecho del río, minas y tres grandes hileras de cadenas impedían la navegación en el trecho dominado por la fortaleza.

Batallas en el sur paraguayo y noroeste correntino en la Guerra de la Triple Alianza.

El cuartel general era el centro del poder militar de Francisco Solano López, este poderoso complejo defensivo, en su núcleo, estaba artillado por el lado del río con más de ochenta piezas, y al lado de la tierra por más de cien que cruzaban fuegos con el reducto en el lado opuesto del río.

Después de haber detenido el progreso de las fuerzas aliadas por casi dos años entre 1866 y 1868, Humaitá terminó siendo víctima de la insalubridad de la región, de los ataques aliados, la vanguardia de fuerzas y de la inacción paraguaya, a partir de 1867, ya que bajo la orientación del Duque de Caxias, la posición fue franqueada y aislada, al tomar las tropas brasileñas la posición paraguaya de Tajy, el 2 de noviembre del citado año, ubicada a orillas del río y al norte de Humaitá, rompiendo las comunicaciones fluviales y terrestres de la fortaleza con la capital.

Fue finalmente atacada por las tropas del 3º Cuerpo de ejército brasileño comandado por el mariscal de campo Manuel Luis Osorio, rechazadas en ataques del 21 de marzo y del 17 de julio de 1868. Abandonado por las fuerzas paraguayas, fue ocupado por las tropas brasileñas, el 25 de julio del mismo año y a partir de allí fue utilizada como base de operaciones de campaña de los aliados.

Se conservan de dicha contienda las ruinas de la iglesia, destruida por el bombardeo aliado.

El Museo Histórico de la ciudad, que fuera cuartel del mariscal López, cuenta con numerosos trofeos de dicha guerra.